lunes, 22 de septiembre de 2014

Desde la problematización hasta la empatía, para una educación inclusiva en la diversidad: Una experiencia teórica – vivencial.

La educación en la diversidad se muestra como un reto, en contextos donde aún existen manifestaciones de racismo y discriminación hacia el otro, hacia el diferente. Por ejemplo; en los siguientes párrafos presento un análisis reflexivo y búsqueda de la problematización para abordar el caso de Juan.
Los padres de un Juan, de 14 años, acuden al colegio, para presentar una queja al director de la Institución Educativa, ya que su menor hijo viene siendo objeto de insultos y constantes amenazas por parte de sus compañeros de salón, quienes le dicen, que es un “cholo de mierda, que apesta y que debería volver a su pueblo a pastear sus animales, que Lima no es para él, que aquí los cholos siempre quieren pasarse de vivos”, además para comentar la situación que vive su hijo dentro del colegio, refieren la que la última semana su hijo había querido quitarse la vida, pues no soportaba los constantes insultos y agresiones físicas por parte de sus compañeros. Según manifiestan los padres, algunos de los compañeros de clase del menor utilizan el término “cholo” de manera peyorativa para descalificar al menor y, además cada vez que el menor avisa al auxiliar de secundaria, éste le dice que tiene que “aguantar noma” que como era “cholo” nadie le haría caso. Los padres, provenientes de una comunidad de Cusco, fueron preocupados al colegio, ya que su hijo había reprobado varios cursos durante el año y su rendimiento escolar había sido el peor desde que empezó a estudiar en la capital, ellos vivían por el Agustino y su hijo estudiaba por el centro de Lima.
Entonces, desde mi rol de acompañamiento, ¿cómo abordar este caso? Considero poder llegar al análisis del caso sobre tres premisas importantes, las cuales son; problematizar, contextualizar y empatizar. Tomando como pasos para entender y poder abordar el caso planteado, siendo estos conceptos de permanente cuestionamiento y atención desde mi rol más como facilitador que de especialista.
Ante el caso planteado, el cual es de discriminación étnica y de procedencia, tenemos que ver, que los compañeros de Juan asumen ser de una mejor cultura que la del muchacho agraviado; desde mi análisis serían la expresión de una cultura hegemónica (compañeros) frente a una cultura subalterna (Juan). Entonces, sabiendo que la cultura está en constante cambio, y que no existen “culturas de pobres, ni culturas sólo de cholos o sólo de limeños”, ni la alta o baja cultura; la discriminación que ejercen contra Juan no está siendo positiva, sino denigrante y cargada de juicios valorativos que afectan la dignidad y el normal desarrollo de Juan en su vida escolar.
Plantearía primero problematizar, como un concepto que busque reflexionar sobre lo que viene pasando el adolescente, haciéndolo desde la interculturalidad crítica (Tubino, 2002), que me permitirá visibilizar la relación de poder en la que viene desarrollándose Juan. Segundo, donde los jóvenes y el personal que pertenece la Institución puedan ponerse en el lugar de Juan y entender y reconocer, que a pesar de que el menor venga de otro lugar, también tiene los mismos derechos que ellos, que a pesar que distingan que es de otra cultura, también es igual que ellos. Tercero, fomentar la tolerancia y el diálogo intercultural (Consiglieri, 2014), como un proceso paulatino que se irá dando poco a poco, sabiendo que será un actuar impostergable para un actuar pertinente.
Entendiendo que el ser humano es por naturaleza gregario, tendríamos que considerar que el agruparse con otros, será una forma de sobrevivir y convivir a través de tiempo y las relaciones que entre estos desarrollen. Desde la lectura de Crisanto (2003), considero dos puntos importantes a analizar, primero, el hombre como un animal de horda. Segundo, el grupo como un ambiente facilitador y de un inconsciente grupal.
Desde la consideración que el hombre es como un animal de horda, tendríamos que entender entonces, que para formarse un grupo necesita de un jefe, un caudillo, una cabeza, un líder que los dirija; en muchas ocasiones los grupos funcionan de esa forma, donde sólo siguen a una persona, supuestamente la mejor preparada o la que mejor habla o tal vez quien inspira mayor confianza en los miembros del grupo, o también muchas veces cuando se sienten coaccionados por una figura de poder, la cual es representada por el líder del grupo. En determinadas situaciones las decisiones son tomadas unilateralmente por parte de la persona que dirige el grupo (jefe de la horda), sin necesariamente tomar en cuenta las opiniones de los miembros de su grupo, además que éstos, toman muchas veces una postura pasiva frente a las acciones de individualismo y narcisismo que muestra el jefe. Existen situaciones donde también algún miembro del grupo se rebela o muestra una postura en contra del líder o jefe, las cuales podrían originarse por preferencias o inequidad en cuanto al trato o preferencias que el líder da a determinados miembros de su grupo, es ahí donde se muestra una suerte de lucha y pugna por el poder; donde podríamos tener dos consecuencias, una primera sería que el miembro rebelde sea expulsado del grupo y dejado de lado, y segundo, que el grupo forme una coalición con el miembro rebelde y puedan desafiar el poder del líder, quien tal vez como consecuencia sería destituido de su rol de jefe de horda y sea otro quien asuma dicho rol.
Segundo, el grupo como un ambiente facilitador y de un inconsciente grupal, entendiéndose que al formarse dicho ambiente, se formará un Yo grupal, además que la suma de inconscientes individuales formarán un inconsciente grupal o colectivo. Ya que al conformarse un grupo, a un inicio existen individuos que simplemente forman un grupo, sin destino alguno, sin tarea en común, sin embargo al ir construyéndose relaciones entre éstos se dará una dialéctica grupal, donde los individuos cumplan roles y sepan a qué se dirige el grupo. En algunas situaciones podríamos inferir que el inconsciente colectivo del grupo suele seguirse no necesariamente hacia un fin común claro y objetivo, sino como una suerte de “seguimos sólo por seguir", lo cual podría llevar a que el grupo transgreda reglas de convivencia con la finalidad de conseguir una meta, incluso transgredir a sus miembros y violentar normas sociales para cumplir su tarea. Por ejemplo, cuando un grupo de jóvenes, instituidos en una pandilla buscan robar, sólo se preocupan por el fin de encontrar algo a su beneficio, sin embargo a pesar que existen lazos de cuidado y preocupación por el otro miembro, no se preocupan por respetar las normas sociales, tampoco en el acto de robar y escapar se preocupan por los miembros de su grupo, sino simplemente buscan escapar frente al peligro que muestre dicho acto, siendo este un inconsciente irracional y tal vez no un inconsciente grupal o colectivo hacia el establecimiento de un consciente.
La construcción de un inconsciente colectivo será la consecuencia de la suma de inconscientes individuales (Lerner, 2014), donde se puedan compartir una sola visión como grupo, donde la tarea común sea compartida por los miembros y que cada uno de ellos den todo de sí para alcanzarla, desde ahí será la co-construcción de un colectivo, que fuera de ser una construcción subjetiva, tendrá que ser manifestada objetivamente, por medio de prácticas sociales del grupo, estrategias para alcanzar sus objetivos, diferentes aspectos que permitan que el grupo siga presente y tenga una relación sinérgica, mediante la responsabilidad compartida y un ambiente de tranquilidad, fomentado por relaciones de confianza y horizontalidad.
Los grupos operativos se entienden, como aquel grupo de personas con un objetivo común, que a la vez intentarán funcionar como equipo, asumiendo roles dentro del grupo
(Lerner, 2014). Sin embargo en los grupos operativos también existirán episodios donde se manifestarán ansiedades, propósitos, problemas y recursos con lo que cuenta el grupo para sobrellevar las dificultades y establecer mejores vínculos entre sus miembros. Considero importante distinguir los grupos operativos de cualquier otro grupo temporal, donde los grupos operativos, permitirán que funcionemos como equipo; entonces, esto permite que los miembros se sientan parte de un todo (grupo) y este todo los acoja como parte de él. El espacio compartido en el grupo, es un espacio donde se dé interaprendizaje y enseñanza, donde ambos aspectos serán llevados de la mano, en el intercambio constante de los miembros, entre conocimientos y relaciones interpersonales.
Otro punto importante a tratar, es la formación de grupos heterogéneos para dar respuesta a la diversidad, asumiendo que en contexto pluriculturales como el nuestro, será una herramienta de suma importancia, distinguiendo esta propuesta, aspectos como, la identificación de los estudiantes, la conformación de grupos, planeación de sesiones, metodologías variadas para cada grupo y la flexibilidad en grupos y tiempos, en cuanto a espacios y la agrupación de alumnos. Considero importante rescatar conceptos como los grupos operativos y heterogéneos, para reflexionar sobre nuestro rol profesional, como agentes de cambio e individuos aferrados y convencidos de una perspectiva de cambio, no sólo personal, sino colectiva.
Por otro lado, Ulloa (2011) desarrolló el concepto de síndrome de violentación institucional, donde explica que toda institución tiene cierta violentación en sus relaciones, entendiéndose ésta, como aquella situación que trastoca la relaciones en ella, donde el trabajo pierde sentido de vocación paulatinamente, a convertirse en automatismo sintomático perdiendo eficacia y creatividad.
Frente a lo planteado por Ulloa, el reto desde el curso de autocuidado, es que podamos reflexionar sobre el trabajo en equipo, las iniciativas y apoyo, la confianza y el vínculo entre las personas dentro de contextos tan complejos y a la vez importantes como son las instituciones educativas. Donde sean un parte medular el cuidado de la salud mental y establecer relaciones interpersonales saludables (Tavera, 2014) para generar un clima agradable y saludable dentro de las instituciones. Además de poder apoyarse en las redes de la zona, para fomentar un trabajo coordinado, en cuanto a atención, derivación y seguimiento de casos que implique que el estudiante o profesor tenga que acudir a alguna otra institución fuera del contexto de la escuela. Entonces, podría considerarse, que primero tiene que estar bien la escuela y parte de estar bien, implica trabajar en redes con otras instituciones y no estar aislada dentro de su propia zona, habiendo oportunidades de poder aprovechar los servicios que brindan diversas instituciones del Estado, gobiernos regionales y locales, Ministerios, ONGs y la comunidad en general.
El trabajo en equipo también es importante, ya que plantea como reto el poder lidiar con otras personas y ponerse de acuerdo para alcanzar una tarea común. Dentro de trabajo de equipo existirá un tipo relación y vínculo, donde se dé el debate interno entre los miembros del equipo, sin embargo es fundamental promover una coherencia entre el discurso institucional y el del equipo, lo cual demanda tiempo y esfuerzos, como ser flexible y estar preparado para afrontar retos y cambios personales e institucionales (MINSA, 2007). Es por eso que el trabajo será complejo y hasta incluso complicado, pero los beneficios de este trabajo serán importantes para poder hacer un cambio en uno mismo como en nuestro entorno.
Para la resolución propositiva de conflictos y la tolerancia junto respeto de los miembros de un equipo, será esencial para construir relaciones saludables y establecer vínculos que generen confianza entre los miembros. Entonces, un equipo puede ser capaz de conocerse y reconocerse en sus características compartidas en conjunto, tanto como en las características de cada uno de sus integrantes. Donde el equipo pueda distinguir cuáles son sus atributos positivos o recursos y cuáles son sus debilidades, así como también se da un mutuo reconocimiento de sus integrantes en base al conocimiento de sus características positivas, como de las debilidades, en donde los demás integrantes se plantean desde una perspectiva de apoyo frente a ellas (Sistema de Protección Social- Chile Solidario, 2009). Considero que el autocuidado, el trabajo en equipo, el trabajo en redes y la protección de los equipos para la mejora de las relaciones interpersonales, son un reto y al mismo tiempo son una herramienta fundamental para que los equipos funcionen bien y sean reflejados en un trabajo coordinado, donde todos sean conscientes del rol que cumplen en el grupo y la importancia de su trabajo en el grupo, que tendría que funcionar en el mejor de los casos, como un equipo.
Finalmente la atención a la diversidad es un tema pendiente en estos tiempos, además que se plantean experiencias similares para poder abordar este tema, por ejemplo la propuesta generar grupos heterogéneos. Por otro lado, la existencia de problemas y dificultades en la relaciones que se construyen de uno con el otro se dan en diferentes entornos, sin embargo un tema importante a considerar es el autocuidado para uno mismo y para el grupo como tal.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
- AMARES (2007). Guía de capacitación para la intervención en salud mental comunitaria. Lima: Ministerio de Salud, Programa de Apoyo a la Modernización del Sector Salud y su Aplicación en una Región del Perú.
- Barudy, J. (1999). Maltrato infantil. Ecología social: Prevención y reparación. En El autocuidado de los profesionales que trabajan en programas de protección infantil. Santiago: Galdoc.
- Bleger, J. (1985). Grupos Operativos en la Enseñanza. Buenos Aires: Nueva Visión.
- Crisanto, C. (2003). Grupos e inconsciente. Revista Psicoanálisis, Revista 3. Lima.
- Consiglieri, N. (12/02/2014). Curso de Especialización en Educación Socioemocional para la convivencia escolar, dirigido a equipos de apoyo especializado del Proyecto Escuela Amiga. En Educación en la diversidad: Sociedad, poder y discriminación, nociones preliminares. Lima: PUCP.
- Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (2012). Educación inclusiva. Iguales en la diversidad: España
- Lerner, A. (20/02/2014). Curso de Especialización en Educación Socioemocional para la convivencia escolar, dirigido a equipos de apoyo especializado del Proyecto Escuela Amiga. En Diapositivas Grupos Operativos. Lima: PUCP.
- Sistema de Protección Social- Chile Solidario (2009). Manual de Orientación para la Reflexividad y el Autocuidado: Chile.
- Tavera, M. (18/02/2014) Curso de Especialización en Educación Socioemocional para la convivencia escolar, dirigido a equipos de apoyo especializado del Proyecto Escuela Amiga. En diapositivas; Autocuidado de profesionales de apoyo. Lima: PUCP.
- Tubino, F. (2002) Entre el multiculturalismo y la interculturalidad: más allá de la discriminación positiva. Lima: Red para el desarrollo de las ciencias sociales en el Perú.
- Ulloa, F. (1996). Novela clínica psicoanalítica. La difícil relación del psicoanálisis con la no menos difícil circunstancia de la salud mental. Paidós: Buenos Aires.

domingo, 21 de septiembre de 2014

JUSTICIA Y RECONCILIACIÓN: Tiempos aún por vivir a diez años del Informe Final de la CVR

Recuerdo hace más de un año atrás, cuando encontré a esa familia despidiéndose de su ser querido después de 23 años de haber dejado el mundo en manos de sus perpetradores; al acercarme a ellos después de una fuerte lluvia que ahuyentó a los demás visitantes del cementerio, menos a la familia antes mencionada y a mí, con temor y respeto les pregunté: ¿cuál era la razón de estar ese día en el cementerio? Entonces, una de las hijas del difunto después de conversar un buen rato pausadamente pero, con profundo dolor y con el brillo de sus ojos (no sé si por querer llorar o por ser reflejo de emoción y alegría), me contó; que este día despedían toda la familia, entre ellos sus nietos, hijos y esposa, después de más de 25años, a su padre; pues no pudieron estar con él cuando murió a manos del terrorismo en su localidad, ya que ellos salieron muy pequeños de su pueblo, ahuyentados por una época tan tensa y ante las amenazas constantes de que estaban matando autoridades y gente del pueblo, dijo: “son más de 20 años que el terrorismo nos quitó a nuestro padre y hasta ahora no calma nuestra pena por él, es por eso que hoy venimos a recordarlo y hacerle saber que nunca morirá en nuestros corazones y nuestro recuerdo”, sentenció ella (mujer de aproximadamente 45 años, hija de una autoridad asesinada por miembros del PCP- Sendero Luminoso en Diciembre del 1988).
Ese día me di cuenta que nuestra sociedad aún sigue desangrándose frente al olvido e indiferencia de las víctimas que el conflicto armado interno que desató la violencia en Perú, con personas que tal vez pudimos haber sido nosotros, pero que sin embargo, también merecen nuestro respeto, solidaridad y memoria con su dolor.
En el Hatun Willakuy (2004) se menciona que de cada cuatro víctimas, tres fueron campesinos o campesinas cuya lengua materna era el quechua. Se trata, como saben los peruanos, de un sector de la población históricamente ignorado por el Estado y por la sociedad urbana, aquella que si disfruta de los beneficios de nuestra comunidad política.
Muchos peruanos fueron atrofiados en el desarrollo de su vida familiar, en su realización personal y social, truncaron sus proyectos de vida. También fueron destruidos los lazos de confianza y el tejido social de las comunidades y sus habitantes. Se trata de un país que aún hoy sigue indiferente e insta en poner un analgésico perpetuo como el olvido frente a tales sucesos, que deben de ser recordados por todos nosotros, ciudadanos libres de usar nuestra memoria y expresión como vehículo de reparación y respeto con nuestros conciudadanos que en una época de nuestro país fueron agraviados y hasta hoy todavía no son reparados.
Este texto pretende descubrir los tiempos que vivimos y aún están por vivir después de la entrega del Informe Final de la CVR, los medios que como ciudadanos libres deberíamos ejercer para no olvidar y si recordar, nuestro rol de agentes políticos de transmisión de la memoria, además de invitarnos a ejercer esa capacidad emocional llamada empatía para ponernos en el lugar del otro y entenderlo, y asumirlo con tal.
El Doctor Lerner (2004), en la entrega del Informe Final de la CVR expone cuatro tiempos por los cuales el país transita; tiempo de vergüenza nacional, tiempo de la verdad, tiempo de la justicia y el tiempo de la reconciliación. Tiempos que deben de ser interpretados en el mismo horizonte temporal, pero que por motivos metodológicos los disgregaré para poder reconocer que tiempo estamos viviendo en nuestra sociedad.
El tiempo de vergüenza nacional, entendido como aquella indiferencia y la ceguera voluntaria de quienes tuvieron autoridad y facultades para evitar tales atrocidades en nuestro país y no lo hicieron, de quienes sólo fueron simples observadores de la muerte de muchos peruanos y del cual la sociedad también se avergüenza, ese tiempo es hoy aún.
El tiempo de la verdad, que ha de ser tomado como el tiempo para no olvidar, de recuperar la memoria, de acercarnos a la verdad, donde todos los peruanos reconozcamos la verdad como el arrancamiento de la ocultación y negación del olvido, sacando a la luz lo que estaba velado y la recuperación de la memoria.
El tiempo de la justicia, el cual debiera ser un tiempo de reconocer y reparar en lo posible el sufrimiento de las víctimas, y de someter a derecho a los perpetradores de los actos de violencia. Además la verdad que es memoria solo alcanzará su plenitud en el cumplimiento de la justicia.
Y el tiempo de reconciliación nacional, el cual debería permitirnos con esperanza, la reparación de la identidad lesionada, para darnos una oportunidad nueva de refundar el acuerdo social en condiciones verdaderamente democráticas.
Pienso que como sociedad a diez años de la CVR no nos encontramos aún con el tiempo de justicia ni de reconciliación. Sobre el tiempo de justicia aún existen casos por investigar y autores de crímenes por sancionar. En cuanto al tiempo de la reconciliación, la CVR planteó el Plan Integral de Reparaciones, como reparaciones individuales, simbólicas y colectivas a las comunidades, de las cuales sólo algunas fueron escuchadas: ¡sólo escuchadas! Pero no ejecutadas en su totalidad.
Las víctimas y afectados tienen derecho a tener un proyecto de vida, a realizarlo, y a tener la libertad de elaborarlo de la manera que ellos quieran. Así como hay derechos a la verdad y la justicia, también hay el derecho a contar con un proyecto de vida.
Gamio (2009) nos menciona que se trata de un trabajo colectivo de largo aliento y demandemos justicia para quienes no pudieron hacerlo en su momento, que implicaría un trabajo paciente, persevente, y la esperanza de varias generaciones de ciudadanos. Por ello la importancia de mantener el tema vigente en la memoria de los más jóvenes, para que esto no vuelva a suceder. Tal vez esta demora podría explicarse por una realidad reflejada décadas atrás y que ahora perdura aún, en la cual como refiere Flores Galindo (1999) la ruptura entre el estado y sociedad es una realidad, así como la expresión política de un país donde las solidaridades son escasas, no existe una imagen común, ni se comparten proyectos colectivos. Ser peruano es una abstracción que se diluye en cualquier calle, entre rostros contrapuestos y personas que caminan “abriéndose paso”. El margen para el consenso resulta estrecho. En cuanto a los medios que como ciudadanos libres deberíamos ejercer, para no olvidar y sí recordar, es asumir un rol de agentes políticos de transmisión de la memoria. Todorov nos plantea la memoria ejemplar como potencialmente liberadora. El uso ejemplar, permite utilizar el pasado con vistas al presente, aprender las lecciones de las injusticias sufridas para luchar contra las que se producen hoy en día. La memoria ejemplar generaliza, pero de manera limitada, no hace desaparecer la identidad de los hechos, solamente los relaciona entre sí, estableciendo comparaciones que permiten hacer semejanzas y diferencias. Lo que podría llevarnos a distinguir entre lo bueno y lo malo; para que de esta manera, podamos discernir y llegar a entender lo extremo de lo cotidiano,
lo bueno de lo malo frente a lo sufrido por los demás.
 En nosotros está lo singular de poder utilizar lo ejemplar para conocer la verdad sobre el pasado, hacer la comparación con dicho pasado, tener memoria sobre ello, crearnos una identidad individual y de esta forma crear una memoria colectiva que pueda identificarnos con los que nunca serán olvidados y siempre serán recordados, por nuestra memoria, la ejemplar que plantea Tododov. De los que, ahí se encuentran: en el centro de nuestro recuerdo como lo dijo Lerner. Recordar los hechos es muy doloroso, remueve una herida profunda que no está cerrada. Pero es importante hacerlo, hay que recordar para hacer entender que esto no debe repetirse.
Flores Galindo (1999), nos cuenta que Jorge Basadre se preguntaba repetidas veces qué podría existir de común entre un campesino del sur, un labriego de Piura y un habitante de Lima, qué los unía, cómo explicar que pudieran asumir el nombre colectivo de peruanos. Pensó que más allá de la geografía, las diferencias culturales, los enfrentamientos étnicos, la desigualdad de ingresos, lo que tenían en común era una misma situación jurídica: al encontrarse bajo la tutela o el dominio de un mismo estado.
Esta brecha, que aún queda abierta hoy en nuestra sociedad, esa brecha que quisiéramos cerrar muchos, todavía está abierta, pues aún encontramos diferencias y desigualdades donde no debería haberlos, pues somos peruanos, somos humanos, somos iguales y también estamos afectados por las secuelas, a pesar de que duela también somos amnésicos y faltos de memoria; y como no recordar ahora ese dicho tradicional de: “si estaría en tu lugar yo haría esto”, pues hagámoslo, recordemos y empecemos a entender que por muy diferentes que seamos y por muchas lenguas y razas que tengamos, entendámonos y hagamos parte de nosotros esa realidad que vivió el país y que algunos quieren olvidar.
Gamio (2009), sobre el tiempo de reconciliación, manifiesta algo con lo que estoy de acuerdo y que se refleja en la realidad que hoy aún vivimos en nuestro medio; pues resulta evidente que el rechazo a la diversidad y al diálogo de horizontes comunitarios no es extraño en el país. Ya que esta actitud cerrada ante las diferencias, reproduce situaciones de violencia estructural o manifiesta, que conspira contra las demandas de justicia y atenta contra cualquier propuesta lucida de reconciliación.
Y tomemos por reconciliación lo que la CVR entiende como un proceso de restablecimiento y refundación de los vínculos fundamentales entre los peruanos. La reconciliación se da por tres dimensiones: Primero, dimensión política, relativa a una reconciliación entre el Estado, la sociedad y los partidos políticos. Segundo, dimensión social, referida a las instituciones y a los espacios públicos de la sociedad civil con la sociedad entera, de modo especial con los grupos étnicos marginados. Y tercero, la dimensión interpersonal, correspondiente a los miembros de comunidades o instituciones que se vieron enfrentados. Se trata así, de una reconstrucción del pacto social y político. La reconciliación en el Perú debe poseer ciertas aspectos, como ser multiétnica, pluricultural, multilingüe y multiconfesional, de manera que responda a una justa valoración de la diversidad étnica, lingüística, cultural y religiosa del Perú. Debe conducir a una integración de la población rural por parte del Estado. Por ejemplo el establecimiento de servicios básicos como salud, educación, medios de transporte, entre otros, con las cuales sí se cuentan en las ciudades urbanas. Finalmente, debe dirigirse a la construcción de una ciudadanía, a la difusión de una cultura democrática y a una educación en valores.
Gamio (2009) plantea que para el ejercicio de una ciudadanía efectiva podemos asumir dos roles; primero el rol de espectadores, situarnos en una posición externa respecto de aquello que sucede en la escena política; y dejar las decisiones a nuestros representantes, e incluso después quejarnos de los políticos que elegimos para ejercer el poder por nosotros. Segundo, podríamos optar por el rol de agente político, de ser sujeto práctico, involucrado activamente con sus conciudadanos en los problemas de la vida pública y ser corresponsable de sus eventuales consecuencias sociales. Como ciudadano libre, elegiría la
segunda opción, de esta forma asumiría “ponerme en el lugar de otro ciudadano y saber que siente en su lugar”, para de esta forma demandar el respeto de sus derechos y mis derechos como parte de una comunidad democrática.
Nos toca asumir nuestro rol de agente político; a mí, a ti, a nosotros y a todos, comprometerse ahora, trabajar para que, más temprano que tarde, nuestro país sea aquel recinto en el cual todos miremos comprensivamente la complejidad de nuestro pasado. ¿Cómo queremos construir una sociedad democrática, de respeto de los derechos humanos, el ejercicio de una plena ciudadanía, si aún no podemos transitar del tiempo de la vergüenza y la verdad, al tiempo de la justicia y la reconciliación?
Si queremos transitar y poder acceder a un tiempo de justicia y reconciliación necesitamos involucrarnos todos, comprometernos como ciudadanos y como sociedad, teniendo como instrumento principal la memoria ejemplar para la transmisión de la misma frente a las nuevas generaciones, pues si queremos construir una sociedad democrática y de derecho empecemos asumiendo un compromiso desde nosotros mismos y no veamos estos hechos como el problema de los otros, sino que nos compromete a todos.
Uno de los retos para nosotros ciudadanos parte de una sociedad es nuestra capacidad de ponernos en el lugar de las víctimas. La “empatía” que estaría enmarcada dentro de la capacidad de las emociones, como lo señala Nussbaum (2000), es aquella capacidad de relacionarse con las cosas y personas distintas de nosotros mismos. Como la capacidad de amar, apenarse, experimentar anhelos, gratitud e ira justificada.
No quisiera acabar este texto, sin antes concluir, que a diez años de la entrega del Informe Final de la CVR, todavía vivimos un tiempo de vergüenza, que a pesar de que un sector del país se oponga a una verdad tan dura como la que vivió y vive el Perú, estamos en un tiempo de la verdad, sin embargo, tampoco pondré paño frio al decir que vivimos un tiempo de justicia y reconciliación, porque no es así, pues deja mucho que desear que aún no se haya ejecutado el Plan Integral de Reparaciones a lo largo de nuestro país y que muchos casos aún no hayan sido judicializados, casos de violación de derechos humanos, y que peor aún que en pleno 2013, sigan existiendo más de un centenar de fosas comunes y familias huérfanas, sin ser reparadas colectiva ni individualmente; sumadas a esto, el olvido del Estado y de nosotros como parte de éste.
Quiero instar a jóvenes y adultos, mujeres y varones, a ustedes, que no seamos simples espectadores de los que está pasando, con ciudadanos tan iguales y diferentes a nosotros, tan distintos pero con los mismos derechos; el esfuerzo por un tiempo de justicia y reconciliación, parte de que asumamos nuestro rol de agentes políticos en el cual nos sumemos activamente a la vida pública. Además apelo a nuestra capacidad de empatía, que será aquella que nos permita ponernos en lugar del otro e igualmente convoco a la conciencia y memoria de cada uno de nosotros, en que no dejemos de lado a los que en algún momento fueron víctimas de estos años de violencia vivida en el país.
Como no recordar esta frase que aún me zumba en el odio “Aquel que salva una vida, salva el mundo entero” (en película “La Lista de Schindler”.). Y volver a plantearme y plantearles la siguiente pregunta: ¿Seguiremos siendo indiferentes a un problema que no es de los otros, sino también de nosotros?
Dejo en ustedes la respuesta.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Flores Galindo, A. (1999). La tradición autoritaria. Violencia y Democracia en el Perú 1986. Lima: APRODEH - SUR.
Gamio, G. (2009). Tiempo de Memoria. Reflexiones sobre derechos humanos y justicia transicional. Lima: Instituto Bartolomé de las Casas; Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Perú. Comisión de la Verdad y Reconciliación (2004). Hatun willakuy. Versión abreviada del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Lima: Comisión de la verdad y reconciliación.
Lerner, S. (2004). La rebelión de la memoria. Selección de discursos 2001- 2003. Lima: Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú: Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.
Nussbaum, M. (2000). La ética del desarrollo desde el enfoque de las capacidades. En defensa de los valores Universales. En Giusti, M. (2000). La Filosofía en el siglo XX: Balance y perspectivas. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.
Presidencia del Consejo de Ministros (2011). Plan Integral de Reparaciones: Programa de Reparaciones Colectivas 2007- 2011. Lima: Presidencia del Consejo de Ministros.
Lustig, B., Molen, G. (Productores) y Spielberg, S. (Productor y director) (1993). La Lista de Schindler. Estados Unidos: Universal pictures.
Todorov, Z. (2000). Los abusos de la memoria. Barcelona: Paidos.